¿Cómo está su corazón?
El Señor Jesús nos enseña en Lc.21:33-35 que debemos cuidar nuestras vidas y no ver las malas actitudes que las personas de nuestro alrededor tienen en contra de nosotros ni tampoco ver sus errores , sean ellas cristianas o no.
No debemos permitir que eso ensucie nuestro corazón y afecte nuestras vidas, y tampoco actuar por nosotros mismos, con nuestra propia fuerza; debemos confiar en la justicia divina que Dios obrará a su tiempo, para que nuestro corazón no se quede cargado ni lleno de rencor o malicia.
El mal quiere que nuestro corazón esté contaminado y que de esa manera no haya lugar para que el Espíritu Santo habite en él, y que tengamos una vida trabada y destruida.
Él es Espíritu de Justicia y hará que las heridas, las ofensas y los golpes que recibamos sean sanadas, porque es el único que puede darnos un nuevo corazón, consolarnos y darnos una nueva vida.
Acérquese este domingo a las 9:30 hs, en la calle Rioja 1448, Ciudad, si usted necesita ese consuelo para sanar las heridas de su corazón y alcanzar la justicia de Dios.
Espíritu vs. Carne
En Romanos 8:5-8 la Biblia cuenta la diferencia que hay entre las personas que viven en la carne y las que viven en el Espíritu.
Ocuparse de la carne significa vivir con rencor, sintiendo envidia, practicando el adulterio, la mentira, con vicios, glotonería, etc.
Pero el que se ocupa de las cosas del Espíritu Santo se siente atraído por las cosas de Dios y es una alegría hacerlas ejemplo: el perdonar, participar en la iglesia, decir siempre la verdad, no tener vicios… tales personas están desarrollando una vida con Dios, para ellas obedecer Su Palabra es un placer, no una carga. No sirve de nada hacer las cosas por obligación, lo que Dios quiere es que las hagamos por que creemos, por gratitud y placer.
Ahora bien, las cosas de la carne llevan a la persona a la muerte; pero aquellas que quieren desarrollar una vida con Dios, se alejan de las cosas del mundo y en el momento de la tentación se apartan y no caen en ella. Ellas aún estando débiles, en momentos de dificultad, están fuertes porque al ocuparse de Dios se fortalecen y son vencedores.
Acérquese este domingo 9:30 en el cenáculo de la fe, Rioja 1448. Ciudad y busque las cosas celestiales y conquiste una vida con Dios.
Pero el que se ocupa de las cosas del Espíritu Santo se siente atraído por las cosas de Dios y es una alegría hacerlas ejemplo: el perdonar, participar en la iglesia, decir siempre la verdad, no tener vicios… tales personas están desarrollando una vida con Dios, para ellas obedecer Su Palabra es un placer, no una carga. No sirve de nada hacer las cosas por obligación, lo que Dios quiere es que las hagamos por que creemos, por gratitud y placer.
Ahora bien, las cosas de la carne llevan a la persona a la muerte; pero aquellas que quieren desarrollar una vida con Dios, se alejan de las cosas del mundo y en el momento de la tentación se apartan y no caen en ella. Ellas aún estando débiles, en momentos de dificultad, están fuertes porque al ocuparse de Dios se fortalecen y son vencedores.
Acérquese este domingo 9:30 en el cenáculo de la fe, Rioja 1448. Ciudad y busque las cosas celestiales y conquiste una vida con Dios.
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